| La Astilla (no la ves… hasta que se clava) |
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| Escrito por Nuestra Redacción | |||||
| Lunes, 08 de Marzo de 2010 19:21 | |||||
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Una verdadera bocanada de aire fresco y libertario va saliendo a la luz desde la Escuela Media Nº 7 de la Unidad Penal Nº 39 de Ituzaingó. Es que desde ese ámbito, cotidianamente olvidado y menospreciado por el común de la sociedad, viene pariéndose con alegría y sentidas esperanzas la revista La Astilla. Un emprendimiento colectivo en el que laburan alumnos de la mencionada escuela, con un grupo interdisciplinario de colaboradores y la dirección misma de la institución educativa en cuestión. En su editorial del número 1, señalan “Nuestra propia revista nos puede servir para poder comunicar temas sin límites ni fronteras (…) terminar con esos tabúes que hacen que la gente crea que dentro de una cárcel sólo hay monstruos que comen a la gente en empanadas (…) es un medio de comunicación y una oportunidad de interactuar, de difundir nuestras ideas y proyectos, estimular nuestras cualidades personales y poder defendernos en la vida que espera afuera”. Por tal razón, desde Rojo Suburbano no sólo saludamos tan loable emprendimiento, sino que además, tras conversar con algunos de los colaboradores de La Astilla, desde esta edición, difundiremos notas de cada uno de los números que comiencen a publicar. En esta edición, compartimos la nota titulada “Tolerancia Cero”, por Cristian Falco, Guillermo Segovia, Silvio Roncoroni y Leonardo Morales Es por todos sabido la extrema situación de violencia e inseguridad que cubre en estos momentos a nuestro país. Se habla de mano dura con las leyes, de bajar la imputabilidad de nuestros niños, de mayores medidas represivas a delitos que quizás nunca lo justifiquen y hasta de implementar la pena de muerte. Esta es la sociedad en la que vivimos, donde nos relacionamos, donde nos expresamos. La misma que nos vio nacer y nos ve crecer día a día. La que nos alimenta con principios y deberes. La misma que nos propone finales y venganzas. Esto no significa que el delito deba ser impune o que no existan leyes que lo castiguen, sino que se reflexione acerca de qué cosas deberían ser castigadas. O mejor dicho, qué ejemplos les brindamos a nuestros hijos pidiendo la pena de muerte. La sociedad forja nuestras vidas, el ser humano absorbe todos sus conocimientos del ámbito que lo rodea, tanto del seno familiar como de nuestras instituciones. Esto le estamos dejando a nuestros herederos, un mundo donde el más fuerte y poderoso somete al más débil, donde el delito se castiga solamente si no tenés plata para que desaparezcan las pruebas, donde un buen cargo te hace parte de la justicia y ésta se transforma en una utopía. Donde todo esto es tan común que ya parece natural. En algún momento, ¿Las autoridades se pusieron a pensar cuál es el verdadero problema de la situación actual con los menores? El problema de la inseguridad no sólo son los menores, sino también lo es el Estado, que es quien se tiene que hacer cargo de la desigualdad social. Deberían preguntarse por qué los menores delinquen y no hacer proyectos para bajar la imputabilidad de éstos. Lo más penoso es que la mayor parte de los argentinos no se da cuenta que ya terminó la dictadura y que la violencia lo único que produce es más violencia.
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| Última actualización el Lunes, 08 de Marzo de 2010 19:22 |







